Cerámica y la nueva arquitectura

En muy poco tiempo el panorama internacional de la arquitectura ha cambiado profundamente desde los grandes proyectos de estudios de renombre a iniciativas más modestas pero que exploran la identidad propia del espacio donde se ubica la obra. El último premio Pritzer, el llamado Nobel de la arquitectura, ha confirmado este fenómeno. Este año ha recaído en RCR, un pequeño estudio español cuya obra se aleja del artificio de los proyectos faraónicos de los últimos años, que fueron impulsados por políticas urbanísticas y de marca-ciudad apoyadas en los grandes símbolos arquitectónicos.

La arquitectura vuelve la mirada hacia los cimientos de la disciplina: la materialidad, las técnicas constructivas endémicas y la búsqueda de proyectos integrados en el paisaje y capaces de generar dinámicas sociales. Esta nueva filosofía de trabajo también ha hecho que cambien las formas de trabajo dentro de los propios estudios. Aunque siempre han existido, es ahora cuando otro tipo de colectivos destacan en el panorama internacional. Assemble es un buen representante de esta forma de trabajo.

El estudio Assemble está compuesto por un equipo dinámico de entre 15 y 20 personas. A pesar de ser un estudio de arquitectura algunos de ellos no son arquitectos y cuentan entre sus filas con artistas, antropólogos, diseñadores o sociólogos. Una aproximación a la arquitectura desde muchos puntos de vista que les lleva a realizar proyectos de gran singularidad. Entre sus intereses están la experimentación del proceso y la materialidad y el desarrollo de formas de creación del proyecto que involucren a los ciudadanos.

En la última feria de diseño de Nueva York y también en Milán, el colectivo instaló una fábrica de producción en vivo de materiales, en la que los visitantes podían admirar y participar en el proceso. Un proyecto cuyo objetivo era mostrar la importancia de los materiales constructivos en la generación de los proyectos y como estos generan una cultura concreta.

¿Cómo se relaciona la arquitectura y la cerámica?

La cerámica es uno de los materiales con los que el colectivo trabaja habitualmente. Se trata de un material fácil de manipular por medios artesanales, adaptable a métodos participativos y que posteriormente se puede trasladar con facilidad a un proceso industrializado. Su experimentación con las superficies comenzó con el edificio Yardhouse, una estructura desmontable diseñada como un espacio de trabajo de bajo coste. Para la fachada el estudio produjo baldosas hidraúlicas de diferentes colores con un sistema de montaje sencillo.

Durante la última feria de Londres en el marco de la escuela Royal presentaron su último proyecto. Clay Station es una colaboración con el artista Matthew Raw comisionado por Art on the Underground. Se trata de la remodelación de una de las entradas del metro Seven Sisters con más de 100 baldosas cerámicas artesanas. En la propia estación se habilitó un taller cerámico con horno donde se crearon cada una de las 100 piezas con las que se rehabilitó la estación. El taller también sirvió como un espacio de aprendizaje de las técnicas cerámicas para vecinos y trabajadores del metro.

Junto  a Granby Workshop presentaron Splatware un proyecto financiado a través de Kickstarter. Se trata de vajillas únicas creadas de manera experimental donde se introduce el factor casualidad, por lo que cada unidad es completamente única. Se crean introduciendo arcillas de colores en un molde de yeso.

Granby Workshop es un proyecto creado también por el propio colectivo Assemble  para la creación de cerámica para la arquitectura. Uno de sus proyectos más destacados es Smoked Ceramics, baldosas cerámica que tras la cocción a 1150º se queman en una barbacoa doméstica durante 12 horas con serrín y una serie de aditivos. Tras este tiempo la propia materia prima absorbe el ahumado generando un aspecto muy particular.

De alguna manera, centrarse en el proceso les ha llevado a profundizar en las posibilidades de la cerámica a nivel decorativo, pero también a recuperar técnicas tradicionales o incluso a llevarlas hasta el extremo.

The Brutalism Playground es una reflexión sobre la materialidad donde el estudio enfrente por un lado la percepción de una material y las separa de sus características físicas, generando un juego de contrastes. En este proyecto realizado en colaboración con el artista Simon Terrill, utilizan espumas para crear un espacio de juegos. Sin embargo, a nivel formal recuerda a la arquitectura del posguerra. Un espacio de grandes volúmenes que parece estar hecho de un material de gran dureza. Gracias a esta disociación generan una reflexión sobre la materialidad en la arquitectura.

Proyectos como el de Assemble no representan una vía de fabricación a gran escala, pero si muestran como el sector creativo entiende los materiales y lo que busca en ellos. Más allá de sus características mecánica, la cerámica debe aportar algo al proyecto constructivo y también buscar en sus raíces como aportará al paisaje urbano y la cultura del territorio donde se ubica.

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Pepa Casado D’Amato

Soy cofundadora de Futurea y responsable de la investigación de tendencias. Anteriormente lideré el Observatorio de Tendencias del Hábitat. Además soy periodista freelance especializada en diseño y cultura para medios internacionales.

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