Novedad, tendencia, moda y fad: ¿cuáles son sus diferencias?

febrero 9, 2017
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Tendencia y moda, novedad y tendencia… Estos términos son fundamentales a la hora de investigar, analizar y difundir las tendencias, pero se utilizan indistintamente, lo que puede generar confusiones. De ahí la importancia de aclarar cuáles son sus diferencias.

La investigación de tendencias es una disciplina de la que se está hablando mucho en los últimos años. La saturación de los mercados y la competencia global de los productos hace que el análisis de las necesidades del consumidor, así como la comprensión de las tendencias sociales y culturales se vuelva indispensable a la hora de introducir nuevos productos en el mercado. A nivel empresarial, identificar qué ocurre en el entorno y detectar los indicios de cambio en los consumidores, sirve para conocer qué sucederá en el mercado y poder reaccionar y anticiparse a tiempo ante estos movimientos. De ahí que una de las ventajas competitivas de los negocios a tener en cuenta hoy en día sea la habilidad a posicionarse en su entorno y ser capaz de innovar acorde a las tendencias.

Dentro de este entorno, se desarrollan novedades, tendencias y modas, ¿pero qué es cada cosa? ¿Cómo están relacionados? Lo que distingue a estos términos es su magnitud o escala y su nivel de presencia en el tiempo.

¿Qué se considera una novedad en investigación de tendencias? La importancia de la pieza cultural en el coolhuting

Cada día ocurren fenómenos innovadores. El concepto novedad hace referencia a estos hechos puntuales admirables que surgen constantemente. Se trata de productos, hábitos sociales o fenómenos que partiendo de cero o tomando como base otros previos, logran ser percibidos como diferentes. Una novedad en el ámbito gastronómico sería, por ejemplo, la creación de carne en laboratorio a partir de cultivos celulares y que no tiene origen animal.

Esto es lo que en investigación de tendencias llamamos ‘piezas culturales’. Se trata de pistas que nos ponen sobre la atención de cambios. A través de las piezas culturales podemos detectar tendencias. Es decir, cuando observamos como aparecen piezas con conceptos comunes que se repiten en diferentes mercados, países o sectores, podemos estar ante una tendencia.

¿Qué es y qué no es una tendencia?

A partir de estos hechos novedosos, puede nacer una tendencia. Una tendencia se podría definir como la orientación de una idea hacia una determinada dirección y las consecuencias que se producen a raíz de la misma en la cultura, la sociedad o el sector en la que se sitúa. Las tendencias son ese algo diferente, fuera de lo normal, que destaca y aumenta al tiempo que se suman más personas, productos o ideas, siguiendo una dirección propia. Es decir, una tendencia se crea cuando una novedad comienza a ser adoptada por una masa crítica de consumidores. Si seguimos con el sector gastronómico, existe un movimiento vegano cada vez mayor que se manifiesta, por ejemplo, en la aparición de start-ups que producen y distribuyen diferentes tipos de productos para veganos.

Los cambios que se producen en la cultura y que hacen que la gente cambie su forma de vida o su forma de pensar, se pueden asociar a una tendencia. Por ejemplo, el cambio de mentalidad de la gente de consumir productos sin pesticidas y totalmente naturales desencadenó en una tendencia a la compra de productos ecológicos. Sin embargo, si se observan estos cambios producidos en la tecnología, la política, la economía y la cultura, tienen lugar en periodos mucho más largos y son más complejos que los cambios que ocurren en términos de diseño y estilo. Para ello se utiliza el término megatendencias, ya que afectarán a toda o casi toda la sociedad. Una megatendencia clara es el envejecimiento de la población o el crecimiento exponencial de las grandes ciudades frente a las poblaciones rurales.

Cuando la tendencia se convierte en moda

Cuando nos referimos al término moda, hacemos referencia al momento en el cual la gran mayoría estandariza la tendencia. Sólo el grupo decide qué es moda y qué no. No es necesario que todo el grupo adopte la moda, si no que es suficiente con que consideren normal que otros lo hagan. Por ejemplo, cuando hablamos de huertos urbanos todos tenemos claro que se trata de una moda. Se trata de un fenómeno cada vez más común y que es aceptado como algo normal. Sin embargo, hace tan solo unos años se trataba de un fenómeno novedoso que calificábamos como tendencia. La clave de la investigación de tendencias y el coolhunting es comprender el camino que lleva a una tendencia a convertirse en moda. Para una empresa, la clave es conocer el punto de inflexión de crecimiento del mismo y comprender cual es el momento exacto en el que tiene que arrancar su estrategia de innovación.

Los mecanismo que activan las modas son variados. Uno de los fundamentales es que suponen una ayuda ante lo desconocido para el consumidor: ahorran tiempo en la toma de decisiones y evitan el riesgo a equivocarse. Desde el punto de vista de psicología del consumo una moda tiene que ver con la eficiencia, pero también con la pertenencia al grupo.

El fad o moda pasajera

Dentro del concepto moda, hay que distinguir el término anglosajón fad. En este caso, la diferencia principal también corresponde a su presencia en el tiempo, en cuanto a que fad es una expresión de la tendencia efímera (una moda pasajera), mientras que la moda perdura más en el tiempo. Se caracteriza además por el extremo entusiasmo en el que los usuarios adoptan esta manifestación y lo poco que dura. Un fad es lo que se denomina una manifestación de la tendencia.

Por poner un ejemplo, podríamos hablar de la globalización cultural como una megatendencia empujada por los medios de comunicación y el acceso a cualquier manifestación cultural casi desde cualquier parte del planeta. Dentro de este contexto una tendencia sería la mezcla de referencias culturales, tanto en los servicios y productos como en los movimientos sociales. En cambio el fenómeno de resurgimiento y actualización del folklore artesano concreto, como las piezas que mezclan dos referencias culturales, generando una nueva expresión cultural mixta sería un fad, una manifestación concreta. Los fads o modas pasajeras, nos ayudan a entender como una tendencia está evolucionando. Si las analizamos detenidamente nos dan información sobre los conceptos profundos o drivers que dirigen el comportamiento del usuarios, pero también aquellas cuestiones (industriales, sociales, políticas, demográficas…) que afectan a la tendencia.

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Marian Roselló

Marian Roselló es Graduada en Ingeniería de Diseño Industrial y Desarrollo de Productos y Especializada en Diseño Creativo. Actualmente trabaja como diseñadora gráfica freelance. Colabora activamente en organizaciones, aportando sus conocimientos de diseño.

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